Existen ritmos y tiempos
de aprendizaje particulares que, si no se respetan, pueden ocasionar
frustraciones y experiencias negativas en relación con los propios procesos de
aprendizaje. Por ello, es importante respetar los tiempos y ritmos de
aprendizaje de los niños y jóvenes en particular, que difieren de los tiempos
de adultos, para ajustar las exigencias en relación con ello y motivar a los
aprendices a alcanzar logros posibles y avanzar en especial, respecto a sí
mismo.
Ritmo de aprendizaje rápido: Se dice que un
alumno tiene un ritmo de aprendizaje rápido cuando realiza o aprende un
procedimiento habiéndolo realizado una sola vez. Sorprende por su rapidez al
realizar actividades y su gran capacidad de retención de información a corto y
largo plazo.
Ritmo de aprendizaje moderado: Un niño con
ritmo de aprendizaje moderado se encuentra dentro de la media de su grupo.
Realiza las actividades en el tiempo que se determina para ello y suele retener
grandes cantidades de información o realizar procedimientos después de
analizarlos o probarlos.
Ritmo de aprendizaje lento: Cuando los niños
se tardan demasiado en realizar las actividades, parece que no retienen la
información y necesitan que se les explique varias veces cómo se realiza un
procedimiento podemos determinar que su ritmo de aprendizaje es lento. El ritmo
de aprendizaje puede variar dependiendo la asignatura, la motivación o las
circunstancias de cada niño y para nada determinan su nivel cognitivo.
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